PANORAMA MIGRANTE - PEDRO RODRÍGUEZ TRUJILLO

** ¿QUIEREN TODOS SER MIGRANTES?


Al grito de “todos somos migrantes”, el activismo pro migrante en los Estados Unidos se ha mantenido firme, no solamente en su constante búsqueda de la regularización migratoria de la mayor parte de los trabajadores migrantes que llegan a ese país, también ha mantenido radicalizada muchas veces la lucha pro migratoria apostándole al todo o nada. Por su parte los opositores antiinmigrantes han aprovechado este espacio para endulzar el oído a xenófobos norteamericanos que sin chistar aceptan todo impedimento a beneficiar a los trabajadores migrantes; por lo mientras los migrantes siguen cubriendo las altas facturas que les pasan autoridades y legisladores federales, estatales y locales, criminalizándoles sin distinción alguna y deportándoles sin consideración mínima.

No exagero si afirmo que las propuestas realizadas por miopes políticos, en su ansiedad de atraer electores cual flautista de Hamelin, eran tan previsibles como faltas de visión política, económica y social. De nadie es secreto que el tema migratorio ha sido, per se, un ansiado botín político, republicanos y demócratas, en contra o a favor, han sostenido siempre una plataforma política radicalizada que necesariamente no lleva a nada por su polarización misma. Muchos lectores podrían pensar que el sentimiento antiinmigrante nació con Donald Trump, sin embargo las ocurrencias del candidato republicano Herman Cain, quien en el 2011 propuso electrificar la frontera y usar fuerzas militares con armas y balas de verdad, son por su pobreza misma, el mejor reflejo del uso del tema migratorio para desesperadamente obtener el voto irracional; el también republicano, Rick Perry mostró su falta de oficio político con un disparate tan risible como impensable: el envío de tropas a México.

Ni a Estados Unidos, como tampoco a México conviene tal distanciamiento planteado, no solo por ser insano, por su inviabilidad política y económica, sino también por el principio superior de los Derechos Humanos de los migrantes, quienes sin entender más razones que la búsqueda de empleo e ingresos que permitan asegurar el sostén de sus familias continúan desplazándose hasta sus destinos laborales en la Unión Americana, sea este en Texas, California, Chicago o Alaska mismo.

Si bien es cierto que el mayor beneficio para los migrantes en Estados Unidos sería la regularización, amnistía o cualquier acuerdo que les permita a quienes así lo desean, incluirse plenamente en la sociedad norteamericana como residentes documentados o ciudadanos, quedan sin comprender aquellos quienes su objetivo de llegar a EU es temporal y con una idea única: lograr un ahorro que le permita regresar a su comunidad de origen, invertirlo y producir mayor riqueza.

Cierto es, “Todos somos migrantes”; pero más cierto es que “No todos quieren ser migrantes”, y a estos se les ha dejado olvidados y relegados en la lucha migratoria. Miles de migrantes se encuentran en los Estados Unidos sin querer quedarse a vivir por siempre en ese país, peor aún, sin haber querido abandonar sus lugares de origen siquiera. Muchos sólo han emigrado para laborar y generar un ahorro que les permita regresar a iniciar un negocio en su comunidad de origen, pagar alguna deuda o terminar la obra de su casa o pagar la parcela. No soslayo la lucha de organizaciones pro migrantes y legisladores que trabajan en beneficio de los migrantes. Pero por mucho tiempo se ha dejado de observar a la figura del migrante temporal, que por mucho no desea quedarse permanentemente en Estados Unidos, ya sea porque de manera válida extraña su familia, sus amigos, su comida, sus costumbres y su entorno y es válida la oportunidad de regresar a su comunidad; lo cierto es que a su regreso no encuentran la oportunidad de crecer laboral ni económicamente, que evite obligarles a tener que emigrar nuevamente por rutas cada día más mortales. Tarde o temprano los ahorros se gastan sin encontrar un área de oportunidad de inversión, peor aún muchos ven fracasar su inversión por falta de un mercado a sus productos o sus servicios en su localidad en México.

No es necesario recordar las cada vez más peligrosas rutas de internación en los Estados Unidos ante la vigilancia desplegada por la patrulla fronteriza. La vulnerabilidad del migrante es mayor ahora por su estado de indefensión ante el crimen que los espera a su arribo a la frontera. Presas fáciles de secuestro, homicidios impunes y reclutamiento para transporte de drogas, la nueva realidad del migrante requiere una impostergable real atención. Estados Unidos no puede seguir negando que ahora los migrantes son utilizados como medio de transportar droga al interior de su territorio, conformándose con detenerles y deportarlos, sin atender el problema de fondo. Menos aún, seguir apostándole a la negación de la relación que una vecindad de este tamaño genera, obstaculizando la posibilidad de una integración regional norteamericana con sus prácticas unilaterales, aislacionistas y anacrónicas.

Los gobiernos estatales y municipales por su parte no puede seguir simulando una atención a los migrantes, es innegable que esos migrantes temporales, a su regreso a sus comunidades se quedan en un limbo económico y social ante la falta de una verdadera iniciativa que les ofrezca oportunidades reales de invertir sus ahorros en lo individual; es inaplazable la propuesta de alternativas que se pueden plantear desde saltar de los cultivos tradicionales al análisis de sus tierras para producir cultivos alternativos novedosos, técnicas de siembra, cosecha y donde venderlos; u ofrecerles la visión de análisis de mercado para iniciar un negocio útil y necesario en su comunidad que no esté destinado a fracasar. Esta tarea, que se ha dejado de hacer, implica a autoridades autoridades estatales y municipales, que poco o nada conocen de migrantes temporales y en muchos casos ni les interesa conocer sobre qué hacer ante este fenómeno.