FUERA DE FOCO - SILVIA NÚÑEZ HERNÁNDEZ

** “Sarita” se tambalea en el poder


Sara Deifilia Ladrón de Guevara González, actual rectora de la Universidad Veracruzana, arribó al cargo bajo el manto de Javier Duarte de Ochoa. Un 02 de septiembre del 2013, tomó protesta en el puesto con la aceptación de un gran número de docentes y personal administrativo. En la pobre lógica del hoy preso de Guatemala cuando fungió como gobernador del estado de Veracruz, la titular de la Máxima Casa de Estudios, debía de soportar que el presupuesto destinado a la UV se metiera a la licuadora de mil velocidades que en ese entonces utilizaba para poder tapar los hoyos financieros y continuar robando de la manera como hoy se sabe lo hizo. Siempre con la “asesoría” de su ambiciosa mujer, Karime Macías Tubilla -quien era realmente la que impulsaba a complacer todas y cada una de sus ocurrencias, pues ella se merecía abundancia- Javier jamás le perdono a Sara Ladrón de Guevara que exigiera a lo que tenía derecho y no asumió dicho roll. Lo que para los duartista se catalogó como traición, para quienes dependen económicamente de ese centro educativo, lo vieron como un digno y honorable actitud.

Académicamente podemos advertir que Ladrón de Guevara era la mejor opción en el 2013 por sobre Porfirio Carrillo Castilla, Manlio Fabio Casarín León, Francisco Marcelo Monfort Guillén y Leticia Rodríguez Audirac. Actualmente la señora pretende reelegirse y cómpite con Jorge Manzo Denes, Ragueb Chaín Revuelta, nuevamente con Manlio Fabio Casarín León, Rocío Ojeda Callado y Rosío Córdova Plaza. Actualmente podemos casi hasta asegurar que continúa siendo la mejor opción académica, pero en lo personal, la considero un ser indigno por ser una mujer sin sentimientos ante las situaciones graves que la Universidad Veracruzana ha padecido. Hay recordarle a Deifilia su falta de compromiso a favor de los chavos que fueron brutalmente golpeados por los orangutanes de Arturo Bermúdez Zurita aquel 05 de junio del 2015. Tampoco se puede olvidar su cobarde silencio cuando la alumna de la Facultad de Ciencias y Técnicas de la Comunicación, Génesis Deyanira Urrutia Ramírez fue secuestrada y posteriormente localizada muerta. Nunca oímos su repudio ni tampoco convocó a una gran marcha como lo hizo por el dinero que le debía Duarte.

Pero la Junta de Gobierno de la Universidad Veracruzana de acuerdo con los artículos 4 fracción I y 9 de la Ley de Autonomía, 36 de la Ley Orgánica y 27 y 28 de su Reglamento Interno, será quien designará a la persona que ha de ocupar la rectoría de la Universidad Veracruzana del 2 de septiembre de 2017 al 31 de agosto de 2021.

Pero su reelección podría desmoronarse. El distanciamiento que circulaba en los pasillos de la rectoría de la Universidad Veracruzana entre ella y el gobernador del estado de Veracruz se hizo evidente al ser separada como secretaria de Finanzas y Planeación, la más leal de su equipo y brazo derecho, Clementina Guerrero García. Y más cuando después de tener una posición privilegiada dentro del gobierno yunista, le aplican congeladora imponiéndola en un puesto “de asuntos sin importancia” como es la coordinación de Asesores, que huele más como una contundente y privilegiada aviadora del mini gobierno azul.

Un desastre en Veracruz

Un río revuelto desde el gobierno de la fidelidad y el duartismo, pero que mantiene ese cauce el gobernador azul, quien se encuentra dando tumbos sin haber logrado enderezar el rumbo. Veracruz en la actualidad se encuentra realmente desconcertante. Nadie se siente seguro, la gente se siente paranoica del entorno, pues vive alerta constantemente. Nadie puede salir ya con la tranquilidad como lo hacía antiguamente. Los asaltos ya son recurrentes, mucho más los secuestros en plena luz del día. La gente tiene miedo porque sabe que la delincuencia le tiene el pie en el cuello al yunismo.

Lo cierto es, que el Veracruz que Miguel Ángel Yunes Linares nos pintó que mejoraría en seis meses, ese que prometió en su campaña política, no existe, solo en su imaginación. Es un oasis que solo él observa, mientras que el resto de los ciudadanos solo ve un desierto. Hasta ahora ni una de sus promesas de campaña ha consolidado. Los centros de verificación vehicular siguen siendo controladas por el estado y no por la Universidad Veracruzana; las cámaras para fotomultas, jamás se utilizaron para “vigilar” a los delincuentes, como lo alardeó cuando era candidato a la gubernatura; la economía se encuentra por los suelos y el desempleo a la alza. Un desastroso final en donde quienes pagan el más alto costo de la corrupción entre la clase política, son los ciudadanos.

Un juego político en donde los ciudadanos ven truncada su esperanza de lograr una mejoría o al menos un indicio de ella. Los caminos se cierran y no hay manera de volver a los tiempos antiguos en donde transitar por Veracruz era placentero y divertido. Hoy los ciudadanos no tienen derecho a nada. Su vida se limita a trabajar como esclavos sin un salario digno y millones de impuestos que Yunes el recaudador impone para que él y sus colaboradores vivan como reyes, mientras que el pueblo con mendigos.

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