EX OBREROS DE 3M EXÍGEN SU REINSTALACIÓN CON MANIFESTACIÓN



Córdoba, Ver.- Por enésima vez, extrabajadores del sindicato de la Confederación Revolucionaria de Trabajadores (CRT) protestaron en contra de la manufacturera 3M, propiedad de Juan Miguel Bueno Ross, hijo del ex panista Juan Bueno Torio, por el supuesto despido injustificado.



Los ex-obreros exigieron su reinstalación y un freno a la represión laboral que han sido objeto desde que se formalizó en nuevo sindicato, opositor a la Confederación de Trabajadores de México (CTM).



Acusaron a la Secretaría del Trabajo Federal, a la Junta de Conciliación y Arbitraje y a la Comisión Estatal de Derechos Humanos de ser cómplices de la empresa, pues por su omisión, nuevamente se despido injustamente el 1 de agosto a 8 trabajadores más, con la misma cantaleta de siempre, ofreciendo liquidaciones de burla y coaccionándolos a que firmen sus “renuncias voluntarias”.



“Ante los atropellos y nula respuesta de las autoridades laborales en salvaguardar los derechos de los trabajadores, en la CRT manifestamos que no permaneceríamos de brazos cruzados, además que no permitiríamos más abusos y en lo inmediato convocamos a nuestros agremiados a la defensa de los obreros de 3M, anunciamos que realizaríamos manifestación pacífica y legal con un número mayor a las manifestaciones anteriores”, advirtieron.



El líder sindical a nivel estado del CRT, Jesús Aburto González, adelantó que realizarán en próximos días una protesta en la Junta Federal del Trabajo en la Ciudad de México, para que la empresa 3M responda por las demandas laborales y re contrate a la base despedida.



“Exigimos un freno al hostigamiento a las que están siendo objeto algunos compañeros ya están bajando la guardia pues temen perder sus fuentes laborales, desde aquí, les decimos que no están solos y que no desistan a luchar por su libertad sindical”, agregó.



Denunciaron los actos de acoso, atropello y maltrato hacia los obreros, la violación absoluta a los derechos más básicos y elementales del trabajador tanto en lo laboral como en su carácter de individuo, pues la forma en que este empresario a través de sus esbirros carceleros exponía a los trabajadores violando toda dignidad humana, situación comparable solo con la época porfiriana, o la Europa bajo el yugo fascista.



“Fascistas les llamamos y en respuesta a este calificativo dijeron que no les importaba, Julio Cesar Vera Avilés expresó que en 3M se haría la voluntad del patrón y para ello utilizarían todo su poder económico y al sindicato charro cetemista, corrompiendo a las autoridades que fuera necesario comprar, castigando en un primer momento a los obreros más claros de su lucha y buscando el momento idóneo para proceder a los despidos”, agregaron.



Cortesía de La Nigua